Ánade friso
[Gadwall – Anas strepera]
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| Marismas de Santoña (Cantabria). Abril 2016. Canon 60D + Canon 400mm F5,6L |
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| Marismas de Santoña (Cantabria). Abril 2016. Canon 60D + Canon 400mm F5,6L |
Fotografía e identificación de aves de España y Europa, con foco en Cantabria y Andalucía: fichas de especies, rutas y dónde verlas.
El gorrión común [House Sparrow - Passer domesticus] es, probablemente, el pájaro más familiar que existe. Vive pegado a nosotros —en pueblos, ciudades y jardines— y está presente todo el año. Es tan habitual que muchas veces ni lo miramos, pero tiene detalles que merece la pena conocer.
Lo primero que llama la atención es que el macho y la hembra son muy distintos. El macho luce un diseño marcado: gorra gris, nuca y laterales de tono castaño, mejillas claras y, sobre todo, un babero negro en la garganta y el pecho que es su seña de identidad. La hembra, en cambio, es mucho más discreta: tonos pardos y arenosos, espalda veteada y una ceja clara sobre el ojo, sin rastro del babero negro. Distinguirlos es de lo primero que conviene tener claro al empezar a fijarse en las aves de jardín.
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| Gorrión común macho |
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| Gorriona asomándose entre las margaritas |
Es un ave tremendamente sociable. Rara vez lo verás solo: se mueve en bandos que, fuera de los jardines, pueden llegar a ser muy numerosos. En noviembre de 2010 fotografié grandes grupos en el Brazo del Este (Sevilla), desplazándose por los cultivos y carrizales de la marisma del bajo Guadalquivir. Se da baños de arena y aprovecha cualquier recurso, desde semillas y migas hasta los insectos con los que ceba a sus pollos en primavera. Cría en huecos: grietas de edificios, bajo las tejas, cajas nido o cualquier oquedad que encuentre.
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| Bando de gorriones en el Brazo del Este (Sevilla). Noviembre 2010 |
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| Macho posado en un alambre de espino |
Aunque cueste creerlo por lo abundante que es, el gorrión común ha sufrido un descenso notable en muchas ciudades europeas en las últimas décadas, ligado a la pérdida de huecos donde criar y de zonas verdes con insectos. Por eso, esa estampa tan cotidiana de una gorriona asomándose entre las hierbas de un jardín tiene más valor del que parece.
Su nombre lo dice casi todo: es de un marrón muy oscuro, casi negro, de aspecto uniforme. De cerca se le aprecia la cabeza desnuda de tonos azulados con un capirote oscuro y un collar de plumas en la base del cuello. En vuelo es inconfundible por puro tamaño: planea con las enormes alas rectangulares totalmente planas, sin levantarlas, recortando una silueta que parece una "puerta voladora".
La confusión habitual es con el buitre leonado, con el que comparte cielos y carroñas, y esta foto con los dos volando juntos lo deja claro de un golpe: el buitre negro es más grande, oscuro y de aspecto uniforme, mientras que el leonado es más claro y arenoso, con el cuerpo pálido contrastando con las plumas de vuelo oscuras y la cabeza blanquecina. Hay un detalle precioso que también los distingue: el buitre negro cría en grandes nidos sobre las copas de los árboles, mientras que el leonado lo hace en cortados rocosos. E incluso en el comedero se reparten el trabajo, quedándose el negro con las partes más duras, como la piel y los tendones, y el leonado con las vísceras blandas.
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| Buitre negro (oscuro y mayor) junto a un buitre leonado. Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres). Septiembre 2013 |

Molino Pintado, El Coronil (Sevilla). Abril 2012. Canon 450D + 400mm F5,6L
Y es que la culebrera es estival: pasa el invierno en África, al sur del Sáhara, y llega a la península en primavera para criar, marchándose de nuevo a partir de finales de verano. Esta otra foto la hice en agosto de 2010 en Manilva (Málaga), muy cerca del Estrecho de Gibraltar, justo por donde estas águilas se concentran a finales de verano para cruzar a África. Verlas en abril anuncia que llega el buen tiempo; verlas sobre el Estrecho en agosto, que se acerca el otoño.
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| Manilva (Málaga), cerca del Estrecho de Gibraltar. Agosto 2010 |
Identificarla no es difícil si te fijas en un par de cosas. Es un águila grande y pálida, que desde abajo se ve casi blanca, con la cabeza y la parte alta del pecho oscuras, como si llevara una capucha. La cabeza, además, es ancha y redondeada, con unos grandes ojos amarillos que le dan un aire que recuerda al de un búho. Pero el mejor rasgo es su forma de cazar: se queda suspendida en el aire haciendo el "cernido", batiendo las alas en el sitio mientras escudriña el suelo, algo que muy pocas rapaces grandes hacen de forma tan habitual. Si ves un águila clara cerniéndose sobre un campo o una ladera, tienes muchas papeletas de que sea una culebrera.
Cuando localiza una culebra se lanza a por ella y la atrapa con las patas, protegidas por gruesas escamas frente a las mordeduras. Por eso necesita campo abierto con reptiles: dehesas, laderas con matorral y mosaicos agrícolas como los del sur peninsular donde hice estas fotos.