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31 mayo 2026

Aves de alta montaña en Picos de Europa

Subir en el teleférico de Fuente Dé es una de las formas más rápidas y espectaculares de plantarse en el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa. Al salir de la estación superior, conocida como El Cable, pasas en unos minutos de los bosques del valle a un paisaje lunar de piedra y pastos, el escenario perfecto para disfrutar de las aves alpinas sin tener que hacer una caminata de aproximación de varias horas.

Huyendo del bullicio en busca de chovas piquigualdas

Nada más salir de la estación, en las praderas colindantes, se encuentra uno de los puntos más conocidos de España para buscar al gran protagonista de estas cumbres, el gorrión alpino. Sin embargo, al llegar me encontré con un grupo de pajareros que parecían bastante tensos, sobretodo uno de ellos que no paraba de dar órdenes al resto. Es probable que vinieran desde muy lejos con el único objetivo de conseguir la foto perfecta, así que decidí darme una vuelta por los alrededores y dejar esa zona para la vuelta.

Me alejé caminando para disfrutar del entorno con más calma. Este paseo más tranquilo me permitió fotografiar a un Acentor alpino [Alpine Accentor - Prunella collaris], que se movía muy confiado buscando alimento por los pastos, y también a un Bisbita alpino [Water Pipit - Anthus spinoletta], aprovechando los pastizales de altura donde suele nidificar. Para completar el momento, un rebeco se dejó ver en la ladera de enfrente, saltando por las rocas con esa agilidad que siempre impresiona ver tan de cerca.

 

Acentor alpino buscando presas
Acentor alpino buscando presas

Bisbita alpino
Bisbita alpino

Rebeco mudando pelaje
Rebeco mudando pelaje

Después empecé a fijarme en el cielo y en las paredes verticales. En estos cortados es muy fácil disfrutar de la Chova piquigualda [Alpine Chough - Pyrrhocorax graculus]. Este córvido de montaña es un acróbata del aire, capaz de jugar con las corrientes más fuertes cerca de las paredes de roca sin despeinarse. A diferencia de su pariente la chova piquirroja, la piquigualda prefiere altitudes mayores, aunque también se dejó ver una pareja de picorojas a esta altura. Pude hacerles algunas fotos en pleno vuelo y también conseguí retratar a un ejemplar posado tranquilamente, dejando ver bien su característico pico amarillo.

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chovas piquigualdas al vuelo
Chovas piquigualdas al vuelo

Chova piquigualda posada
Chova piquigualda posada

Chova piquiroja al vuelo
Chova piquiroja al vuelo

 

Recompensa en las lagunas: Gorrión alpino y collalba gris

Continué el paseo recorriendo la zona de las lagunas. En la más alejada del cable, apareció un Gorrión alpino [White-winged Snowfinch - Montifringilla nivalis], dejándose fotografiar a cierta distancia. Este pájaro es una de las joyas más deseadas por cualquier aficionado. Es un residente estricto de la alta montaña; está tan bien adaptado a las condiciones extremas que casi nunca baja a los valles, soportando los duros inviernos buscando semillas entre las rocas y la nieve. Ver el contraste de sus alas blancas cuando levanta el vuelo es una maravilla.

Gorrión alpino en Picos de Europa
Gorrión alpino alimentándose

Gorrión alpino en Picos de Europa
Gorrión alpino

 

De camino al cable había varios ejemplares de Collalba gris [Northern Wheatear - Oenanthe oenanthe]. Al contrario que el gorrión, la collalba es una gran viajera que viene desde el continente africano. Sube a estas alturas durante el verano buscando los pastos cortos y las rocas para esconder su nido, y en cuanto empieza a llegar el frío otoñal, pone rumbo de nuevo hacia el sur.

Collalba gris adulto macho sobre tejado
Collalba gris reproductor macho 

Collalba gris inmaduro
Collalba gris inmaduro primer verano

 
Collalba gris inmaduro
Collalba gris inmaduro primer verano

 

La niebla y una última sorpresa en las barandillas

Al emprender el camino de regreso hacia el teleférico, el panorama en las praderas del principio había cambiado por completo. Ya no estaban los fotógrafos, pero el lugar se había llenado de familias con niños pasando el día, justo en la zona principal del gorrión. Además, el tiempo en Picos de Europa cambia en cuestión de minutos y una niebla espesa empezó a entrar rápidamente, cerrando la visibilidad, así que tocaba coger la cabina de bajada.

Pero la montaña siempre guarda algo para el final. Justo antes de entrar, un Colirrojo tizón [Black Redstart - Phoenicurus ochruros] se posó a mi lado, directamente en las barandillas metálicas del teleférico. Este pajarillo oscuro, que destaca por el tono naranja rojizo de su cola, tiene una capacidad de adaptación increíble. Lo mismo te lo encuentras criando en el tejado de un edificio en pleno centro de una ciudad, que a casi 2.000 metros de altitud en Picos de Europa, aprovechando cualquier grieta en la roca o la propia estructura de la estación para vigilar su territorio. Una forma inmejorable de cerrar la jornada antes de que la niebla lo cubriera todo.

Colirrojo tizón con presa
Colirrojo tizón

 
Teleférico Fuente Dé con niebla
Teleférico Fuente Dé entre la niebla


27 mayo 2026

Aves alpinas en Alto Campoo: Del Alto del Chivo al Pico Tres Mares

Cuando aprieta el calor en la costa cantábrica, subir a las zonas altas siempre es una buena alternativa. En esta jornada, la subida a la estación de Alto Campoo me regaló algo cada vez más difícil de encontrar: una montaña completamente vacía. Sin nadie alrededor, el silencio y las aves alpinas fueron los únicos protagonistas. La ruta empezó en el aparcamiento del Alto del Chivo, subiendo hasta el Pico Tres Mares, para terminar dando una vuelta por las praderas y roquedos de más abajo.

Picos de Europa desde Alto Campoo
Picos de Europa desde Alto Campoo

 

Todas las fotografías realizadas con Sony A7RII-SEL200600G-SEL14TC 

La subida al Pico Tres Mares: Aves entre rocas

El camino hacia la cumbre es duro y expuesto, un entorno donde solo aguantan las especies mejor adaptadas. Gracias a la tranquilidad del día, no tardaron en dejarse ver los habitantes habituales de estas pedreras.

El Acentor alpino [Alpine Accentor - Prunella collaris] es un clásico de este paisaje. Es una especie que vive todo el año en la península, pero que cambia de altitud según la estación. En verano cría en estos roquedos, y cuando llega el invierno y las grandes nevadas, baja a los valles e incluso se deja ver por la costa cantábrica.

Acentor alpino con plumas levantadas por el viento
Acentor alpino al borde del risco

Retrato del acentor alpino
Ampliación de la foto anterior

Había varios bandos muy activos y acostumbrados a la presencia humana vista la cercanía con la que se sentían cómodos.

Acentor entre las piedras
Acentor correteando por el pedregal

Asomándome por los distintos balcones, no aptos para los que padecen de vértigo, pude fotografiar a un ejemplar de chova piquirroja [Red-billed Chough  - Pyrrhocorax pyrrhocorax] que estaba muy inquieta junto a su pareja.

Chova piquirroja en risco
Chova piquirroja en risco

 

 

Entre las piedras también se movía la Collalba gris [Northern Wheatear - Oenanthe oenanthe], dándole mucho ritmo a la subida. Esta pequeña ave es una gran viajera. Llega a nuestras montañas en primavera después de cruzar el Sáhara y el Estrecho de Gibraltar para criar en estos pastos de altura. A finales de verano nos abandona y vuelve a África para pasar el invierno.

Collalba gris macho
Collalba gris macho 

Collalba gris macho
Collalba gris correteando por los prados


 

El Bisbita alpino [Water Pipit - Anthus spinoletta], al igual que el acentor, hace migraciones de altitud. En España cría en las grandes montañas del norte, escondiendo su nido en el suelo de los pastizales. Cuando llega el frío, abandona las cumbres y se reparte por humedales y zonas costeras. En el Alto Campoo hay un gran número de ejemplares en constante reclamo, bastante más tímidos que los acentores.

Bisbita alpino posado en el suelo
Bisbita atento a cualquier movimiento

Bisbita alpino buscando alimento
Bisbita alpino buscando alimento
 

Bisbita alpino cercano
Bisbita alpino

 

Al vuelo también pude observar un milano real [Red Kite - Milvus milvus] cambiándose de vertiente del Tres Mares, y un grupo de buitres leonados [Griffon Vulture – Gyps fulvus] aprovechando las térmicas para ascender.

 

Milano real volando
Milano real volando

 
Buitre leonado volando
Buitre leonado volando

 

Las praderas del aparcamiento del Chivo

De vuelta al aparcamiento, tocaba echar un vistazo a las praderas y zonas verdes de los alrededores. Esta zona de transición siempre da buenas observaciones y completó la lista del día.

Cerca de las zonas con escorrentías de agua, aparecieron varios ejemplares de Lavandera cascadeña [Grey Wagtail - Motacilla cinerea], que en la montaña encuentran un lugar perfecto para criar antes de bajar a zonas más cálidas en invierno. 

Lavandera cascadeña alimentándose
Lavandera cascadeña alimentándose

 

Por encima, pequeños grupos de Avión común [Common House Martin - Delichon urbicum] volaban aprovechando las corrientes de aire para cazar insectos, una imagen muy típica en estas cumbres durante los meses de verano. En un lateral del camino se agrupaban para tomarse un descanso.

 

Aviones descansando
Aviones descansando

 En las praderas cercanas a la carretera aparecían de vez en cuando alguna pareja de Pardillo común [Common Linnet - Linaria cannabina]. Aunque es un ave que solemos asociar más a las campiñas y cultivos de cotas bajas, en verano sube a la montaña cantábrica para aprovechar los matorrales bajos donde esconde su nido. Siempre es muy agradecido de observar y fotografiar, sobre todo si consigues pillar al macho cantando desde lo alto de un arbusto luciendo el pecho rojo intenso típico de la época de celo.

Pardillo común posado en una rama
Pardillo común posado en una rama

 

El apunte más destacado fue la localización de un Roquero rojo [Rufous-tailed Rock Thrush - Monticola saxatilis]. Es una de las aves más llamativas de la alta montaña y siempre alegra el día. Pasa los inviernos en el África subsahariana y viene a la península buscando laderas soleadas con rocas y matorrales, casi siempre por encima de los 1.500 metros, para anidar. Encontrarlo aquí confirma lo importantes que son estas laderas tranquilas para las aves que hacen viajes tan largos.

Roquero rojo entre las rocas
Roquero rojo entre las rocas

Roquero rojo vigilando
Roquero rojo vigilando

También tuve la ocasión de ver bastante de cerca a un par de ciervas y a un rebeco. Este último justo en un cambio de baterías de la cámara, por lo que se quedó sin foto.

 

Cierva tranquila

Cierva observando

Aunque no conseguí ver al gorrión alpino, uno de los objetivos de la visita, sin duda fue una gran jornada pajarera.