Su nombre lo dice casi todo: es de un marrón muy oscuro, casi negro, de aspecto uniforme. De cerca se le aprecia la cabeza desnuda de tonos azulados con un capirote oscuro y un collar de plumas en la base del cuello. En vuelo es inconfundible por puro tamaño: planea con las enormes alas rectangulares totalmente planas, sin levantarlas, recortando una silueta que parece una "puerta voladora".
La confusión habitual es con el buitre leonado, con el que comparte cielos y carroñas, y esta foto con los dos volando juntos lo deja claro de un golpe: el buitre negro es más grande, oscuro y de aspecto uniforme, mientras que el leonado es más claro y arenoso, con el cuerpo pálido contrastando con las plumas de vuelo oscuras y la cabeza blanquecina. Hay un detalle precioso que también los distingue: el buitre negro cría en grandes nidos sobre las copas de los árboles, mientras que el leonado lo hace en cortados rocosos. E incluso en el comedero se reparten el trabajo, quedándose el negro con las partes más duras, como la piel y los tendones, y el leonado con las vísceras blandas.
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| Buitre negro (oscuro y mayor) junto a un buitre leonado. Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres). Septiembre 2013 |
España es su gran fortaleza: aquí vive la mayor población de Europa, sobre todo en los bosques y dehesas mediterráneas del centro y oeste peninsular, con Extremadura —y Monfragüe a la cabeza— como su santuario. Tras pasarlo mal en el siglo XX, se ha ido recuperando y hoy es uno de los grandes emblemas de la naturaleza ibérica.

