[Little Owl - Athene noctua]
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| Utrera (Sevilla). Diciembre 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm |
Fotografía e identificación de aves de España y Europa, con foco en Cantabria y Andalucía: fichas de especies, rutas y dónde verlas.
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| Puntos de observación |
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| Archibebe común |
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| Correlimos común |
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| Chorlito gris |
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| Cerceta común |
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| Lavandera cascadeña |
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| Silbón europeo |
La serreta mediana [Red-breasted Merganser - Mergus serrator] es uno de esos patos que alegran cualquier jornada invernal en la costa. Pertenece al grupo de los serretas o "patos con sierra", llamados así por su pico fino, largo y rojizo, con los bordes dentados como una sierra: una herramienta perfecta para sujetar a los peces que captura buceando.
Verla en Santoña fue una agradable sorpresa —en este caso, dos hembras juntas—, porque en nuestras costas es una invernante escasa y localizada. En invierno es frecuente que se muevan en pequeños grupos. Llega huyendo del frío del norte de Europa y se queda en bahías, rías y estuarios hasta la primavera, siempre ligada al agua, donde pasa el día pescando entre zambullidas.
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| Dos hembras de serreta mediana en Santoña (Cantabria). Diciembre 2023 |
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| Detalle de una de las hembras |
La hembra, como las de estas fotos, tiene el cuerpo grisáceo y la cabeza de un castaño rojizo apagado, rematada por una cresta despeinada en la nuca que le da un aire inconfundible. El pico es fino y anaranjado, y la silueta, esbelta. El macho en plumaje nupcial es mucho más vistoso —cabeza verde oscura con reflejos, collar blanco y pechera rojiza moteada—, aunque en esta ocasión no anduvo a la vista.
En la hembra conviene fijarse en un detalle: el castaño de la cabeza se funde de forma difusa con el gris del cuello, sin un límite neto. Esa es justo la clave para no confundirla con la hembra de la serreta grande, que muestra la cabeza castaña intensa contrastando de forma brusca y limpia con la garganta blanca. Es la confusión clásica entre ambas, y separarlas en el campo da mucha satisfacción.
Fotografías con: Sony a6400 + Sony 200-600mm
Identificación de las variantes de la lavandera blanca
El mirlo común [Common Blackbird - Turdus merula] es uno de los habitantes más fieles de jardines, parques y bosques. Está presente todo el año y, aunque lo tenemos muy visto, esconde un par de detalles que conviene conocer.
El macho es inconfundible: plumaje completamente negro y brillante, que contrasta con un llamativo pico naranja y un fino anillo amarillo alrededor del ojo. La hembra, en cambio, despista a quien empieza, porque no es negra sino parda, con la garganta y el pecho algo moteados y el pico más apagado; de hecho, es muy habitual confundirla con un zorzal. Los juveniles son todavía más terrosos y van salpicados de motas claras, hasta que mudan a su plumaje definitivo.
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| Mirlo común macho. Abril 2012 |
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| Hembra de mirlo en el jardín. Abril 2014 |
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| Juvenil. Junio 2015 |
Es un ave muy ligada al suelo. Lo verás dando saltos por el césped o entre la hojarasca, que voltea con el pico buscando lombrices e insectos, levantando la cola cada vez que se posa. En otoño e invierno completa la dieta con frutos y bayas. Es territorial y bastante desconfiado: suele salir por patas en cuanto te acercas de más.
Y no es solo un pájaro de jardín. Es igual de común en bosques, setos y zonas arboladas, donde pasa más desapercibido pero se comporta exactamente igual.
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| Macho en el bosque. Mayo 2019 |
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| Juvenil en el bosque. Mayo 2019 |
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| Macho en lo alto de un poste. Abril 2012 |
Aunque en España es residente, en invierno su número aumenta con la llegada de ejemplares del norte de Europa que bajan huyendo del frío.
La cigüeña negra [Black Stork - Ciconia nigra] es bastante más difícil de encontrar que la blanca, y no porque sea difícil de identificar cuando se tiene delante, sino porque cría en sitios apartados, huye de la gente y solo unas pocas decenas se quedan a invernar en España. Estas fotos son del Brazo del Este (Sevilla) el 3 de enero de 2023, en las tablas de arroz cosechadas.
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| Alzando el vuelo desde una tabla de arroz cosechada y encharcada. Brazo del Este (Sevilla), enero de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm a 368 mm |
El adulto tiene la cabeza, el cuello, el dorso y las alas negros, pero no de un negro plano: a buena luz el plumaje saca reflejos verdosos y purpúreos, sobre todo en el cuello y las coberteras. Sobre ese fondo oscuro destacan el pico largo y recto, las patas y el anillo desnudo del ojo, los tres de un rojo coral vivo. El blanco queda reducido al pecho bajo y al vientre, de manera que en el ave posada apenas se adivina una cuña clara entre las patas, y ahí está la diferencia de fondo con la cigüeña blanca, que es justo al revés: blanca con las alas negras. Los jóvenes se separan bien de los adultos: llevan el pico y las patas de un verde parduzco apagado en lugar del coral, y el plumaje mate, sin apenas reflejos, con la cabeza y el cuello algo pardeados. El ave de estas fotos, con el coral saturado y los reflejos bien visibles en el cuello, es un adulto.
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| Adulto de perfil, con el pico coral entero y el brillo verdoso del cuello a plena luz. Brazo del Este (Sevilla), enero de 2023. Sony a6400 + Sony 200-600mm a 600 mm |
La confusión con la cigüeña blanca solo se da de verdad a distancia y en vuelo, cuando el color se pierde y quedan dos siluetas grandes planeando con el cuello estirado y las patas por detrás de la cola, que es como vuelan ambas y como no vuela ninguna garza. El carácter que las resuelve está en el patrón del ala vista desde abajo: la cigüeña blanca lleva todas las coberteras blancas y solo las plumas de vuelo negras, de modo que el ala parece partida en dos mitades limpias, mientras que en la negra el ala es enteramente oscura por debajo y el blanco se limita al vientre y a una cuña en las axilas, con lo que el ave se lee como una cruz oscura con una mancha clara en el centro. En la foto de abajo se ve ese patrón, que es el que sirve a distancia cuando ya no se aprecia el color.
La cigüeña negra se comporta al revés que la blanca: mientras esta cría en campanarios y postes dentro de los pueblos, la negra se reproduce en cortados fluviales, roquedos y masas forestales tranquilas del cuadrante suroccidental de la Península —Castilla y León, Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía—, anida en roca en la mayoría de los casos y abandona el nido a la mínima molestia, razón por la cual figura como Vulnerable tanto en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como en el Libro Rojo de las Aves de España de 2021. Se alimenta sobre todo de peces que captura en aguas someras, sola o en grupos pequeños, y completa la dieta con anfibios, insectos grandes, cangrejos, reptiles y micromamíferos.
La cigüeña negra es fundamentalmente migradora —el grueso de la población cruza el Estrecho hacia África, con paso primaveral entre febrero y abril y paso otoñal entre agosto y octubre— pero deja en España un contingente invernante pequeño y muy localizado, concentrado en Doñana y el entorno de las marismas del Guadalquivir, con núcleos menores en algunos embalses de Extremadura, en el valle del Tiétar y en la bahía de Cádiz. El Brazo del Este cae dentro de ese núcleo invernante andaluz, así que un ave en enero en las tablas de arroz entra dentro de lo esperable, aunque el total invernante del bajo Guadalquivir se cuente en decenas de aves.
Para buscarla en invierno funcionan los arrozales cosechados y encharcados y las orillas de la marisma, y conviene revisar una por una las siluetas oscuras que de lejos se descartan como moritos o cormoranes, porque la negra suele estar sola y rara vez donde se la espera. Las fotos de esta entrada salieron de dos encuentros de la misma mañana separados por dos horas: a las 09:30 levantando el vuelo desde una tabla encharcada, y a las 11:30 caminando sobre tierra arada, ya con el sol alto.