29 abril 2026

Autillo en Liencres (Cantabria)

El Autillo europeo [Eurasian Scops Owl - Otus scops] es una pequeña rapaz nocturna cuya presencia suele pasar desapercibida, a pesar de que en algunas zonas puede resultar relativamente común durante los meses cálidos. En el norte de la península ibérica aparece ligado a la primavera, cuando comienzan a escucharse sus reclamos característicos al anochecer, a menudo de forma continua durante buena parte de la noche.

Se trata de una especie migradora que pasa el invierno en África y regresa en primavera a sus zonas de cría. Una vez establecida, puede permanecer en el mismo entorno durante toda la temporada, ocupando áreas arboladas, jardines o zonas con cierta presencia de vegetación, incluso en entornos humanizados.

Autillo
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En este caso, su presencia resulta constante en los árboles del entorno inmediato de mi vivienda, en Liencres (Cantabria), donde cada noche se escucha su reclamo. Ese sonido, repetitivo y fácil de reconocer, ha hecho que en casa se le identifique como “el buhito”, una referencia habitual cuando comienza a oírse al caer la noche.

El aspecto del autillo es discreto y está bien adaptado al camuflaje. Presenta un plumaje pardo grisáceo, con un patrón que recuerda a la corteza de los árboles, lo que le permite pasar inadvertido cuando permanece posado. Durante el día resulta difícil de localizar, ya que suele permanecer inmóvil, confiando en este camuflaje.

Su actividad comienza al anochecer. Es entonces cuando resulta más fácil detectarlo, no tanto por su silueta como por su reclamo, un sonido monótono y espaciado que se repite de forma regular. En noches tranquilas puede escucharse durante largos periodos sin interrupción.

Autillo

 

 En el entorno descrito, se ha podido comprobar la presencia de al menos una pareja. Con cierta frecuencia, ambos individuos reclaman desde puntos próximos, lo que permite distinguir su actividad en distintas zonas de los árboles cercanos.

Además del reclamo, uno de los aspectos más llamativos es su comportamiento de caza. Aprovechando la iluminación de las farolas de la calle, se les puede observar capturando insectos que acuden a la luz. Desde la ventana de la vivienda resulta posible seguir estos movimientos, viendo cómo realizan salidas cortas desde posaderos cercanos para atrapar presas en vuelo y regresar después a una rama próxima.

Este tipo de comportamiento facilita notablemente su observación, ya que en otras circunstancias la especie puede pasar fácilmente desapercibida. La combinación de actividad nocturna, pequeño tamaño y camuflaje hace que, en ausencia de estos puntos de luz, su detección resulte mucho más complicada.

Autillo

 

 El canto, más que un canto elaborado, consiste en una nota simple y repetida, que en muchos casos es el único indicio de su presencia. Una vez identificado, resulta inconfundible y permite localizar a la especie incluso sin verla.

El autillo europeo mantiene así una presencia discreta pero constante en determinados entornos, especialmente durante la primavera y el verano. Aunque a menudo pasa desapercibido, en lugares donde se establece puede formar parte del ambiente nocturno de manera habitual, siendo más oído que visto.

 

26 abril 2026

Golondrina común (Hirundo rustica): identificación, migración y nidos de barro

 La golondrina común [Barn Swallow – Hirundo rustica] es una especie bien conocida y ampliamente distribuida durante la época reproductora, cuando se encuentra en gran parte de la península ibérica. Su presencia está claramente asociada a la llegada de la primavera, momento en el que comienzan a observarse los primeros ejemplares tras su regreso desde las áreas de invernada en África. En algunos años, estas primeras observaciones se producen de forma algo irregular, con individuos aislados que aparecen durante unos días antes de que la llegada sea más generalizada.

Golondrina común posada en un alambre de espino, de frente
Jerez (Cádiz). Enero 2011

 

Se trata de un ave migradora de largo recorrido, que realiza desplazamientos de miles de kilómetros entre sus zonas de cría y de invernada. Con frecuencia, los individuos regresan a los mismos lugares utilizados en temporadas anteriores, lo que explica que su presencia resulte previsible en determinadas zonas, donde año tras año vuelven a ocupar los mismos puntos de nidificación.

Presenta un aspecto característico, aunque no siempre fácil de apreciar con detalle debido a su comportamiento activo. Destaca la cola profundamente ahorquillada, especialmente visible cuando cambia de dirección en vuelo, así como el contraste entre las partes superiores oscuras, con cierto brillo azulado, y la garganta de tonalidad rojiza. En condiciones de buena luz, este contraste resulta más evidente, aunque a menudo se percibe solo de forma parcial.

Golondrina común de perfil mostrando la garganta rojiza
Brazo del Este (Sevilla). Septiembre 2010

 

El comportamiento de la especie está estrechamente ligado a la captura de insectos en el aire. Pasa la mayor parte del tiempo en vuelo, generalmente a baja altura, con desplazamientos rápidos y cambios de dirección constantes. En días tranquilos es frecuente observarlas sobrevolando caminos o zonas abiertas, a veces muy cerca del suelo, repitiendo recorridos similares durante varios minutos.

En cuanto a la reproducción, suele nidificar en construcciones humanas, como establos, garajes abiertos o bajo aleros. El nido está elaborado con barro, que transporta en pequeñas cantidades, formando una estructura adherida a paredes o techos. Durante su construcción es posible ver a los adultos recoger barro en charcos o zonas húmedas cercanas, repitiendo este proceso de forma continuada. En muchos casos, los nidos son reutilizados en temporadas sucesivas.

Durante la época de cría es habitual observar varios ejemplares en una misma zona. Con cierta frecuencia se posan en cables o estructuras próximas, especialmente en momentos de menor actividad. Los jóvenes permanecen en el nido durante un tiempo tras la eclosión y, cuando comienzan a asomarse, resultan fácilmente reconocibles por su comportamiento insistente al reclamar alimento.

El canto consiste en una serie de gorjeos suaves y continuos, que acompañan la actividad diaria de la especie. No resulta especialmente llamativo, pero es habitual en las zonas donde está presente y, una vez identificado, se reconoce con relativa facilidad.

La golondrina común mantiene una estrecha relación con el entorno humano, lo que ha favorecido su presencia en numerosas áreas. Aun así, su abundancia puede variar según la disponibilidad de lugares adecuados para la nidificación y la presencia de insectos, lo que en algunos casos se traduce en diferencias apreciables entre años o localidades.

Se trata, en definitiva, de una especie habitual durante los meses cálidos, cuya observación resulta frecuente en medios abiertos y zonas rurales, donde forma parte del paisaje de manera constante, a menudo sin llamar demasiado la atención pese a su presencia continua.

 


14 abril 2026

Acentor común

 El acentor común [Dunnock – Prunella modularis] es un pequeño paseriforme discreto pero muy característico de ambientes con buena cobertura vegetal. Se distribuye ampliamente por Europa  y es residente en la mayor parte de la Península Ibérica, incluyendo Cantabria, donde puede encontrarse durante todo el año. Su presencia en la comarca de Campoo-Los Valles, en las inmediaciones de Reinosa, resulta por tanto habitual, aunque no por ello menos interesante desde el punto de vista de la observación.

Acentor común
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El acentor común presenta un plumaje sobrio, dominado por tonos pardos y grises que le confieren un excelente camuflaje. La cabeza y el pecho muestran un característico color gris pizarroso, mientras que el dorso es pardo con un fino listado oscuro. El pico es fino y puntiagudo, reflejo de su dieta principalmente insectívora.

Su comportamiento es, en general, reservado y poco llamativo. Suele desplazarse a pequeños saltos por el suelo o entre la vegetación baja, a menudo en solitario, rebuscando alimento de manera constante. A diferencia de otras especies más vistosas o ruidosas, no suele exponerse en posaderos elevados durante mucho tiempo, lo que hace que muchas veces pase desapercibido pese a ser relativamente común.

Acentor común cantando

 

 

El acentor común basa su dieta en pequeños invertebrados, como insectos, larvas y arácnidos, que captura en el suelo o entre la hojarasca. Durante los meses más fríos puede complementar su alimentación con semillas, lo que le permite mantenerse en las mismas áreas durante todo el año sin necesidad de migrar largas distancias.

En primavera, los acentores comunes comienzan a establecer territorios y a desarrollar comportamientos asociados a la reproducción. Aunque su canto es fino y algo agudo, puede escucharse con cierta frecuencia en estas fechas, especialmente a primeras horas del día. Su sistema reproductivo es además particularmente complejo en comparación con otras aves, con estrategias que pueden incluir diferentes combinaciones de pareja, aunque estos aspectos suelen pasar desapercibidos en observaciones de campo puntuales.



12 abril 2026

Bisbita arbóreo

El bisbita arbóreo [Tree Pipit – Anthus trivialis] es un pequeño paseriforme insectívoro ligado a medios abiertos con presencia de arbolado disperso, como claros de bosque, praderas con árboles y bordes forestales. En la Península Ibérica se comporta fundamentalmente como especie estival, llegando en primavera desde sus áreas de invernada en África subsahariana. En Cantabria su presencia está bien documentada durante la época reproductora, especialmente en comarcas del interior como Campoo-Los Valles. La observación realizada el 12 de abril, encaja con este periodo de llegada y establecimiento en sus zonas de cría.

Bisbita arbóreo
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Morfológicamente, el bisbita arbóreo presenta un aspecto discreto pero elegante. Su plumaje es pardo en las partes superiores, con un listado oscuro que le proporciona un excelente camuflaje en el suelo y entre la vegetación. El pecho y los flancos muestran un punteado fino sobre fondo claro, más marcado en la parte superior del pecho. A primera vista puede recordar a otros bisbitas, pero suele diferenciarse por su tono general más cálido, su estructura algo más estilizada, sus patas rosáceas y, sobre todo, por su comportamiento característico asociado a zonas con arbolado.

Uno de los aspectos más llamativos del bisbita arbóreo es su comportamiento durante la época reproductora. Los machos realizan vuelos de canto muy característicos: despegan desde un posadero, ascienden con un vuelo ondulado mientras emiten una serie de notas claras y, finalmente, descienden planeando con las alas extendidas y la cola abierta. Este tipo de exhibición es especialmente frecuente en estas fechas, lo que sugiere que el individuo observado hoy podría encontrarse ya en fase de establecimiento territorial.

A lo largo de abril, los bisbitas arbóreos llegan progresivamente a sus áreas de cría en la cornisa cantábrica. Durante las semanas siguientes, los territorios se consolidan, comienzan las cópulas y se inicia la construcción de nidos, que suelen situarse en el suelo, bien ocultos entre la vegetación. La observación en estas fechas tempranas tiene un interés especial, ya que refleja uno de los primeros indicios de actividad reproductora en la zona.

11 abril 2026

Gorrión moruno en el Brazo del este (Sevilla)

 El gorrión moruno [Spanish Sparrow – Passer hispaniolensis] es un paseriforme de tamaño medio, estrechamente vinculado a paisajes abiertos y agrícolas del ámbito mediterráneo, donde muestra una marcada tendencia al gregarismo. En el sur de la Península Ibérica es una especie bien establecida como reproductora, con poblaciones abundantes en amplias zonas de Andalucía. Fuera del periodo de cría, su comportamiento social se acentúa notablemente, dando lugar a la formación de bandos de gran tamaño, especialmente en áreas con disponibilidad elevada de alimento y refugio.

 

Gorrión moruno macho
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Morfológicamente, el gorrión moruno presenta una estructura robusta, con cabeza voluminosa y pico fuerte, adaptado a una dieta predominantemente granívora. El dimorfismo sexual es acusado durante la época reproductora, cuando los machos muestran una cabeza con tonos castaños intensos, amplias manchas negras en garganta y pecho y un listado oscuro muy marcado en los flancos. Las hembras y los individuos jóvenes presentan una coloración más apagada y uniforme, similar a la de otras especies del género Passer, lo que puede dificultar la identificación en bandos numerosos, especialmente fuera del periodo nupcial.

Machos con plumaje nupcial

  

El comportamiento del gorrión moruno está claramente dominado por la vida en grupo. Durante el otoño y el invierno es habitual observar concentraciones muy numerosas, formadas por decenas o incluso cientos de individuos, que se desplazan de manera coordinada entre áreas de alimentación y zonas de descanso. Estos bandos muestran una dinámica muy activa, con constantes movimientos, vocalizaciones continuas y cambios rápidos de posadero. La cohesión del grupo parece desempeñar un papel importante tanto en la localización de recursos como en la reducción del riesgo de depredación.

La observación de bandos muy grandes en el Paraje Natural del Brazo del Este se ajusta bien a este patrón de comportamiento invernal. El mosaico de arrozales, márgenes agrícolas, zonas húmedas y vegetación natural ofrece abundantes recursos alimenticios, especialmente semillas, y áreas adecuadas para el descanso y la protección nocturna. No obstante, la presencia de grandes concentraciones debe interpretarse como una respuesta funcional a la disponibilidad de alimento y refugio en un momento concreto del ciclo anual, y no necesariamente como indicativa de una dependencia exclusiva del enclave.

Gorrión moruno hembra

 

 

Desde el punto de vista trófico, el gorrión moruno basa su dieta principalmente en semillas de plantas silvestres y cultivadas, aunque durante la época reproductora incorpora una proporción significativa de invertebrados, fundamentales para el desarrollo de los pollos. En ambientes agrícolas, esta capacidad para explotar recursos asociados a los cultivos resulta clave para explicar su abundancia y su capacidad para formar bandos numerosos en determinadas épocas del año.

El uso del hábitat por parte del gorrión moruno es amplio, pero no indiscriminado. La especie muestra preferencia por áreas abiertas con presencia de arbolado disperso, setos, construcciones rurales o vegetación palustre donde poder refugiarse y nidificar. Durante la reproducción, suele formar colonias laxas, a menudo en árboles o estructuras humanas, mientras que fuera de este periodo los dormideros comunales adquieren un papel central en su organización espacial.

Desde una perspectiva fenológica, los bandos de gran tamaño son especialmente característicos del periodo postreproductor y del invierno. A lo largo de la primavera, estas concentraciones se fragmentan progresivamente a medida que los individuos se dispersan hacia sus zonas de cría. En regiones como Andalucía occidental, donde la especie es residente, estos movimientos tienen un carácter principalmente local, aunque pueden verse influenciados por factores como la disponibilidad de alimento o las condiciones meteorológicas.

En términos de conservación, el gorrión moruno no se considera una especie amenazada a escala regional, aunque sus poblaciones pueden verse afectadas por cambios en las prácticas agrícolas, la intensificación del uso del suelo y la pérdida de estructuras tradicionales del paisaje. La observación de grandes bandos en espacios como el Brazo del Este pone de manifiesto la importancia de mantener paisajes agrícolas heterogéneos y zonas de transición bien conservadas, aunque siempre desde una interpretación prudente basada en observaciones puntuales.

06 abril 2026

Currucas en la campiña sevillana

Las veredas que rodean Utrera, en pleno corazón de la campiña sevillana, ofrecen en primavera buenas oportunidades de observación donde los matorrales, lindes y olivares se convierten en refugio y escenario para algunas de las aves más discretas y fascinantes del paisaje mediterráneo: las currucas.

Durante varias jornadas de observación en este enclave, he tenido la oportunidad de fotografiar tres especies bien representativas de estos ambientes. La curruca cabecinegra [Sardinian Warbler - Curruca melanocephala], siempre inquieta, se deja ver brevemente entre el follaje, destacando el contraste de su característico capirote oscuro con el anillo ocular rojizo. 

Curruca cabecinegra
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Curruca cabecinegra

 

Más esquiva resulta la curruca carrasqueña [Subalpine Warbler - Curruca cantillans], que se mueve con agilidad entre arbustos bajos y densos, donde su plumaje color ladrillo en el macho la vuelve fácilmente identificable. 

Curruca carrasqueña

 

Curruca carrasqueña

 

 Por su parte, la curruca zarcera [Common Whitethroat - Curruca communis] aporta un toque más abierto al paisaje, frecuentando zonas de vegetación más despejada, donde su silueta estilizada y su comportamiento más expuesto facilitan la observación.

Curruca zarcera

Curruca zarcera

Curruca zarcera

  Estas imágenes no solo documentan la presencia de estas especies, sino también la riqueza de un entorno agrícola que, cuando conserva sus elementos tradicionales, sigue siendo un espacio clave para la biodiversidad.