La cigüeña blanca [White Stork - Ciconia ciconia] es de las pocas aves grandes que no hace falta buscar: cría en pueblos, sobre campanarios, postes de electricidad y nidos que se ven desde la carretera, y es tan reconocible que apenas hay confusión posible de cerca. El adulto lleva el cuerpo blanco entero, con las plumas de vuelo —las primarias y secundarias— negras, de modo que posada parece toda blanca y en vuelo o con las alas abiertas enseña esa mitad oscura por detrás. El pico y las patas son de un rojo coral que en los jóvenes del año sale apagado, más anaranjado o pardusco, y se satura con la edad. No hay dimorfismo sexual apreciable: macho y hembra son iguales a ojo.
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| Concentración posnupcial de unas nueve aves en el caballete de una nave, a contraluz de tarde. Utrera (Sevilla), agosto de 2026. Sony α7R II + Sony 200-600mm + teleconversor 1,4×, 840 mm |
La confusión seria es con la cigüeña negra, y solo se da en vuelo y a distancia, cuando el color se pierde y quedan dos siluetas grandes planeando con el cuello estirado y las patas colgando por detrás de la cola —así vuelan las dos, y así no vuela ninguna garza—. El carácter que resuelve la duda está en el ala vista desde abajo: en la blanca todas las coberteras son blancas y solo las remeras son negras, así que el ala se lee partida en dos mitades limpias; en la negra el ala entera es oscura por debajo y el blanco queda reducido al vientre y a una cuña en las axilas. Posada la diferencia es más fácil todavía, porque la negra es oscura de cabeza a cola salvo el vientre, y la blanca es blanca salvo las alas.
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| Despegando. Brazo del Este. Diciembre 2025. Sony A7RII + SEL200600G + SEL14TC |
Es sedentaria en gran parte de su área ibérica y a la vez migradora parcial: una porción de la población, sobre todo la que cría en el centro y el norte de Europa y atraviesa la Península en paso, sigue cruzando el Estrecho hacia el África subsahariana entre mediados de agosto y finales de septiembre, con retorno a partir de febrero. Pero cada vez más cigüeñas —también muchas de las que crían aquí— se quedan a invernar en España en vez de cruzar: pasan el invierno en vertederos, arrozales encharcados y marismas, aprovechando la comida fácil y el clima cada vez más suave. Es de las historias de cambio de comportamiento mejor documentadas en aves ibéricas de los últimos veinte años.
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| Nido de cigüeña. Doñana. Marzo del 2011. Canon 450D + Canon 400mm F5,6L |
Cría sobre todo en la mitad occidental de la Península —de Castilla y León y Extremadura hacia el sur, con núcleos importantes también en el valle del Ebro y en Galicia y Asturias, donde ha ido ganando terreno en las últimas décadas— y la población española viene de una recuperación notable: de mínimos históricos en los años 80 a más de 40.000 parejas censadas en 2014, con la tendencia más reciente ya estabilizada. El caballete de la foto de Utrera, en agosto, no es un nido: es un posadero de concentración posnupcial, un punto de reunión donde adultos y jóvenes del año se juntan a descansar antes de que unas partan hacia el sur y otras se queden.
En Doñana y el bajo Guadalquivir es fácil verla todo el año, tanto en arrozales y marismas como sobre los tejados de los pueblos cercanos, y conviene mirar dos veces cualquier bando posado a distancia: entre cigüeñas blancas se cuelan a veces garcillas bueyeras o incluso alguna negra suelta, sobre todo en invierno.
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| Gran bando de cigüeñas en migración hacia África por el Brazo del Este (Sevilla). Septiembre 2010. Canon 450D + Sigma 18-200mm F3.5-6.3 |
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| Otro bando en la marisma del Brazo del Este, en invernada. Enero 2024. Sony 6400 + Sony SEL200600G |