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21 agosto 2026

Martín pescador común (Alcedo atthis): cómo sexarlo por el pico, dónde verlo pescar y por qué está En Peligro

 Al martín pescador común [Common Kingfisher - Alcedo atthis] se le oye casi siempre antes de verlo, un pitido agudo y penetrante que recorre el canal un segundo por delante del ave, que pasa recta y bajísima sobre el agua y se pierde en la primera curva. Verlo bien ya es otra cosa, y ahí está la gracia de la especie, porque pocos pájaros tan llamativos se dejan ver tan poco y tan mal. La mañana de septiembre en que hice estas fotos, en un canal de riego entre arrozales en Maribáñez (Los Palacios y Villafranca, Sevilla), tuve la suerte contraria, un macho pescando sin prisa desde las cañas de la orilla mientras el sol todavía estaba bajo.

martín pescador común macho posado en una caña sobre un canal de riego, con fondo verde
Macho al acecho desde una caña del canal de riego, con el pico negro entero. Maribáñez, Los Palacios y Villafranca (Sevilla), septiembre de 2025. Sony A7R II + 200-600


La identificación no tiene misterio, porque no hay en España ningún ave parecida, pero el sexado sí tiene su truco y es de lo que más se pregunta. El macho lleva el pico negro entero, mientras que la hembra tiene naranja la base de la mandíbula inferior, un detalle que con buena luz se ve sorprendentemente lejos. Los jóvenes del año salen del nido con los colores más apagados y las patas oscuras, en vez del rojo coral de los adultos. El resto del plumaje es el que todo el mundo conoce sin haberlo visto nunca, partes inferiores naranjas, garganta y mancha del cuello blancas, y un dorso entre verde y azul según le dé la luz, con esa franja central azul eléctrico que se enciende cuando el ave se va y que muchas veces es lo único que se llega a ver de ella.

 

 

espalda de un martín pescador común mostrando la franja dorsal azul eléctrico, posado en hormigón
La franja dorsal azul eléctrico, lo último que se ve del ave cuando se va. Maribáñez (Sevilla), septiembre de 2025. Sony A7R II + 200-600


La pesca es un asunto de paciencia y geometría. El martín elige una percha baja sobre el agua, una caña, un cable, la borda de un barco, y desde ella se deja caer en picado sobre los pececillos que pasan a tiro, para volver al posadero con la captura atravesada en el pico. Donde no hay percha no renuncia, se cierne, un aleteo sostenido en el sitio con el pico apuntando al agua, igual que un cernícalo sobre el rastrojo, y desde ahí se tira. El del cernido de la foto lo estuve viendo una mañana helada de diciembre desde el observatorio de La Arenilla, en las marismas de Santoña, manteniéndose sobre el canal a pulso porque la marea le había dejado los posaderos lejos del pescado.


martín pescador común cerniéndose sobre el agua con el pico apuntando hacia abajo, marismas de Santoña
Cerniéndose sobre el canal a falta de percha cerca del pescado, desde el observatorio de La Arenilla. Marismas de Santoña (Cantabria), diciembre de 2023. Sony a6400 + 200-600


La población española es residente, con parejas repartidas por casi cualquier agua limpia con peces, ríos grandes y chicos, lagunas, embalses, canales y acequias, aunque escasea en La Mancha y en el sureste más árido. Entre finales de septiembre y noviembre llegan además invernantes del centro y norte de Europa, que se reparten por los humedales costeros y engordan las cifras de los estuarios, y en marzo el viaje se deshace. Cría en taludes arenosos de ribera, donde el macho excava un túnel rematado en la cámara de puesta, y justo ahí está su problema, porque las canalizaciones y la pérdida de riberas naturales le van quitando sitios de nido. El Libro Rojo de las Aves de España de 2021 lo cataloga En Peligro, con un dato que impresiona, siete de cada diez jóvenes no superan su primer año.


hembra de martín pescador común con la mandíbula inferior naranja, posada en lo alto de un palo azul en el puerto
Hembra, con la base naranja de la mandíbula inferior, en un palo del puerto. Puerto de Raos, Santander (Cantabria), diciembre de 2020. Sony a6400 + 200-600


Los estuarios cántabros en invierno son el sitio fácil para verlo, con las marismas de Santoña a la cabeza, y no hace falta que el escenario sea bonito, la hembra de la última foto pescaba entre barcos amarrados en el puerto de Raos, en plena zona industrial de Santander. En el sur lo busco en septiembre por los canales de los arrozales del bajo Guadalquivir, de Maribáñez al Brazo del Este, cuando las tablas llenas de agua ponen el pescado en bandeja. Entre la hembra del puerto y el macho del arrozal median cinco años y ochocientos kilómetros, y el pájaro es el mismo relámpago azul en los dos extremos del mapa. El resto de especies del blog, en el listado de especies fotografiadas.