El busardo ratonero [Common Buzzard - Buteo buteo] es, con diferencia, la rapaz que más veces vemos sin darnos cuenta. Es ese pájaro pardo y rechoncho posado en un poste al borde de la carretera, o el que da vueltas en círculo sobre un valle maullando como un gato. Precisamente por ser tan común, es también la rapaz que más se confunde: cambia tanto de una a otra que muchas de las «no sé qué rapaz era» acaban siendo, sencillamente, un ratonero. Lo he fotografiado lo mismo perchado en un cable en las marismas de Cantabria que sobre los arrozales del bajo Guadalquivir, y casi nunca hay dos iguales.
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| Ratonero al vuelo. Alcalá de Guadaira (Sevilla). Enero 2011. Canon 450D + Canon 400mm F5,6L |
Lo primero es la silueta. Es una rapaz mediana, compacta y de aspecto macizo: cabeza redonda, cuello corto, alas anchas y cola corta y algo redondeada. Posado se ve rollizo, con esa postura erguida de «guardia» sobre un poste o una rama seca; suele mostrar un pecho claro cruzado por una banda o un moteado pardo más oscuro —el llamado «babero»—, y ceroma y comisura del pico amarillas. No hay dimorfismo sexual apreciable a simple vista: macho y hembra son iguales de plumaje (la hembra solo algo mayor), así que no busques diferencias de sexo como en el cernícalo.
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| Busardo ratonero posado en un cable, de perfil, con el pecho claro moteado y la ceroma amarilla, sobre cielo azul |
Y aquí llega lo que despista a todo el mundo: el plumaje del ratonero es extraordinariamente variable. Los hay muy oscuros, casi de chocolate uniforme, y los hay muy claros, con la cabeza y el pecho blanquecinos; entre esos dos extremos cabe casi todo. Esa variabilidad es la razón de que tanta gente dude. La buena noticia es que en vuelo tiene un patrón bastante fiel: por debajo se ve el cuerpo y las «axilas» oscuras, una banda oscura ancha en el borde trasero del ala, una mancha oscura en la muñeca (el carpal) y una cola clara con una banda terminal más marcada. Vuela a menudo en círculos anchos, planeando con las alas ligeramente levantadas en «V» muy suave.
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| En vuelo, el patrón ventral lo delata: carpal oscuro, banda oscura en el borde del ala y pecho barrado. Laguna de Lanchares (Cantabria), noviembre de 2024. Sony a6400 + Sony 200-600mm. |
Es un cazador oportunista y poco espectacular, más de esperar que de perseguir. Pasa mucho tiempo posado, oteando desde un poste, una torreta eléctrica o un árbol seco, y baja al suelo a por lo que haya: sobre todo topillos y ratones, pero también lombrices, insectos, reptiles y carroña. Esa facilidad para comer de todo es lo que le permite estar en casi cualquier parte —campiña, bosque, marisma, borde de autovía— y ser, de largo, nuestra rapaz más abundante.
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| Otro individuo, posado en una torreta sobre los arrozales del bajo Guadalquivir. Los Palacios y Villafranca (Sevilla), diciembre de 2024. Sony a6400 + Sony 200-600mm. |
Con qué se confunde, y cómo separarlo. Es la duda estrella, así que vamos por partes. El aguilucho lagunero [enlace] es más esbelto, de alas y cola más largas, y vuela bajo sobre el carrizo con las alas en «V» marcada y balanceándose; el ratonero es más rechoncho y planea alto en círculos. El milano negro [enlace] tiene la cola ahorquillada (el ratonero la tiene recta o redondeada) y un vuelo más flexible y torcido. El aguililla calzada de morfo claro es la confusión más fina: tiene la cola más larga y cuadrada, unas manchas claras en el arranque de las alas (los «faros») y una silueta más ligera. Y el busardo moro, muy escaso y localizado en el sur, es más grande, de cola pálida y aspecto más aquilino. Ante la duda, la regla práctica funciona casi siempre: rapaz mediana, compacta, cola corta, que se queda posada en un poste horas y da vueltas maullando → ratonero.
Que sea el más común no le quita mérito. Es residente en casi toda España, y en invierno llegan además muchos ratoneros del norte de Europa, de modo que en los meses fríos se ven todavía más, sobre todo en el valle del Ebro, el País Vasco, Extremadura y Castilla y León. Está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, aunque su población goza de buena salud. La próxima vez que veas una rapaz parda posada en un poste de la cuneta, fíjate bien: lo más probable es que estés mirando al ave rapaz más exitosa del campo español.




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